La avaricia rompió el saco

En mitad de esta tragedia, se desarrolla la historia de sus supervivientes, la del héroe Mike Williams (Mark Wahlberg), un técnico mecánico que sacó coraje para salvar a sus compañeros de tripulación, incluido al rudo capitán (Kurt Russell) que tuvo claro que la culpa de todo esto fue del responsable (Jonh Malkovich) de la compañía de petróleo de BP, que insistió en perforar pozos en el subsuelo marino a pesar de los peligros que podía acarrear tal acción. Es un relato duro, basado en un artículo publicado en The New Yor Times, que refleja como la ambición económica puede desembocar en una desgracia. De forma que una vez más el cine se encarga de denunciar lo que la sociedad intenta ocultar. Así, su director, Peter Berg, todo un maestro en el cine de acción (Día de patriotas, Battleship…), nos pone primero en situación, presentándonos en la primera parte del metraje a los personajes, para luego mostrarnos sin precedentes un escenario apocalíptico visualmente magnífico aunque desarrollado en un ambiente crudamente desesperante. Este horror se consigue gracias, en parte, al buen manejo de la cámara por parte de Berg, regalándonos planos fabulosos y dotando al film de realidad con el uso de la cámara al hombro.

En este despliegue infernal, destacan cada una de las actuaciones. Mark Wahlberg aunque parezca estar encasillado en este tipo de películas (solo hay que recordar sus papeles en Tirador o El último superviviente), al actor se le da muy bien desenvolverse en este tipo de tragedias y ser el gran héroe americano. Su compañera de tripulación, no es otra que Gina Rodríguez (Jane the Virgin), que encara un papel de personalidad fuerte pero débil carácter a la hora de la verdad. También, se presencia todo un auténtico duelo interpretativo entre Kurt Rusell y Jonh Malkovich, ambos mostrando su peor cara.  Así, Kate Hudson, quedando atrás sus grandes papeles en el cine como en Casi Famosos, se pondrá en la piel de la esposa sufrida.

En definitiva, Marea Negra es un drama humano con una exaltada imagen del patriotismo americano que se compensa con la sólida interpretación de sus actores.

Nota: 7,5/10.

Publicado en Diario Málaga Digital.

¡Cuidado qué atrapa!

Todo apunta a que el thriller policiaco va a ser el género favorito de los cineastas españoles en los próximos años. La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014) abrió el camino a este tipo de películas de estilo hollywoodense donde dos polis tienen que buscar al asesino en serie de turno. En Qué dios nos perdone, los tiros van por este sentido. La nueva cinta que nos trae Rodrigo Sorogoyen nos sitúa en el verano de 2011 de una Madrid agobiante por la visita de millón y medio de peregrinos que esperaban la llegada del Papa y los movimientos socialistas del 15-M. Y entre tanto barullo, dos intrépidos y singulares inspectores de policía intentan encontrar de forma silenciosa al psicópata que viola y mata a ancianas desvalidas. Es una trama fuerte y escabrosa que se aleja por completo a lo que Sorogoyen nos mostró en su ópera prima,Stockholm. En esta ocasión, el director, que vuelve a colaborar con su fiel Isabel Peña para escribir el guion (premiado en San Sebastián), nos envuelve en una atmósfera de tensión para armar un rompecabezas de auténtica desesperación.

Lo que más se trabaja en la película es la doble figura de sus tres protagonistas. Por un lado, tenemos a los representantes de la ley: Alfaro (Roberto Álamo) que es agresivo, bruto, chulesco aunque frágil y con verdadera devoción por su familia; y Velaverde (Antonio de la Torre) un tartamudo solitario, de personalidad maniática, cerrado en su trabajo por la incapacidad para relacionarse. Dos polos opuestos que consiguen entenderse por un bien común. Mientras, por otro lado está el asesino “mataviejas” (Javier Pereira), un joven reprimido por su infancia que encuentra su psicología en el arte de matar. Sin duda, los tres actores están en su máximo esplendor, con actuaciones brillantes llenas de naturalidad y realismo. Por tanto, lo que más atrapa de Qué dios nos perdone es el tormento de dichos personajes, obsesionados en una carrera frenética de perseguir y no ser encontrado en un caótico ambiente madrileño. Su final algo descolocado aunque queda perdonado.

Nota: 7/10.

Publicado en Diario Málaga Digital.

Vuelve la bruja de Blair

Quizás te suene el nombre de esta famosa bruja que atemorizó a medio mundo. Su fama tuvo nombre y apellidos a finales de los 90, Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, dos realizadores que dieron un giro de tuerca al cine de terror que se hacía en aquella época, con la introducción de una técnica ya muy vista en la gran pantalla, elfound footage. El proyecto de la bruja de Blair fue una película sencilla y de bajo presupuesto, pero con un éxito tremendo. Razón suficiente para hacer una secuela (más comercial), Blair Witch, un título que estuvo en secreto desde su rodaje para crear espectacularidad, y que en esta ocasión dirige Adam Wingard (Tu eres el siguiente, The Guest...).

La historia se remonta a la actualidad donde el hermano de Heather, la joven reportera que desapareció en los bosques Black Hills de Maryland en la primera parte, viaja a esta zona junto a un grupo de amigos y dos videoaficionados para descubrir lo que le pasó a su hermana. Junto a ellos le acompañará un equipo de grabación de lo más novedoso (cámaras de todo tipo, tablets, walkis… y hasta un dron). Además, el espectador tampoco echará en falta los elementos característicos de su predecesora: cámara en mano, planos movidos y sonido redundantes, que hacen crear tensión  pero para nada terror porque es imposible que nos vuelvan a colar que esto se trata de un documental. También, en esta nueva aventura  se conocerá más datos sobre la leyenda de Blair y su aterrador aspecto, por lo demás volveremos a ver sustos inesperados, escuchar ruidos extraños y conocer una historia similar a la primera. A pesar de todo, Blair Witch es un buen homenaje a la original, con un suspense en la mayor parte del metraje, sobre todo, en su final, que a más de uno sobrecogerá 😉 Eso sí, se vende como una secuela pero parece más un remake, por lo que aquellos que no hayáis visto TheBlairWitchProject no os preocupéis, tampoco os perderéis mucho.

Nota: 6/10.

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Paesa, historia de España

Alberto Rodríguez nos vuelve a envolver en un thriller herméticamente perfecto. Ya lo hizo con la policiaca Grupo 7 y con la enigmática La isla mínima, ganadora de muchos premios Goyas, pero con El hombre de las mil caras se supera con creces, regalándonos dosis de intriga y tensión por doquier.

El epicentro de la nueva película del director sevillano es Francisco Paesa, ex agente secreto y ex colaborador de diversos asuntos interiores en España como en los GAL, además de ayudar a Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil, a fugarse y a blanquear  unos 1.700 millones de pesetas (más de diez millones de euros) que recibió por unas comisiones ilegales. Tras darse a la fuga en 1994, y permanecer en busca y captura durante diez meses por más de medio mundo, Roldán fue detenido en Laos en 1995 tras un “acuerdo” con el Gobierno español y el cual Paesa gestionó. Pero la entrega del ex prófugo no llegó a ser como ser acordó y esto generó todo tipo de confusiones. Lo que llevó a Rodríguez a escribir el guion, que está basado en el libro de Manuel Cerdán, Paesa: El espía de las mil caras, a modo de ficción debido al poco esclarecimiento de la historia. Lo que está claro es que la cinta es un buen manual para entender uno de los episodios más turbios de la historia política en España. Y elementos no le faltan. Un cuidado vestuario acorde a la época y un diseño de producción fantástico que nos traslada a ciudades como Madrid, Paris, Ginebra, Bangkok o Singapur. Sin olvidar, que toda esta escenografía está acompañada de una enérgica banda sonora que una vez más Julio de la Rosa se encarga de hacer sonar.

Sin duda, Paesa no podía estar mejor interpretado que por el camaleónico Eduard Fernández. El actor catalán desde la sencillez y la mirada plana funda a su complicado personaje. Huele a Goya en la próxima edición. Al igual que el resto del elenco. Desde un José Coronado que nos hace en algunos momentos de narrador de la película metiéndose en la piel del amiguísimo de Paesa. Pasando por un Carlos Santos que sorprende interpretando al frágil Roldán. Hasta una Alba Galocha que deja las pasarelas por la gran pantalla para darnos una primera brillante actuación en su escasa intervención.

El hombre de las mil caras es un thriller de estilo hollywoodense de un episodio de la radiografía española, que lleva al espectador a conocer la figura del hombre que supuestamente engañó a todo un país.

Nota: 8/10.

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Luces y sombras

El miedo a la oscuridad es el principal punto de partida de Nunca apagues la luz. Aunque es un miedo que el cine de terror ha explotado en mil ocasiones pero el efecto turbador en el espectador sigue siendo el mismo. Y ¿por qué? Es un miedo atávico que habita en todo ser humano. Sino que se lo digan a los padres y madres que han criticado el polémico tráiler que se ha emitido estas semanas en televisión, alegando estar causando pesadillas a más de un niño aunque seguramente también a más de un padre. Lo cierto es que Lights Out (título original) asusta pero de manera descojonante.

El origen de esta película está en uno de los cortometrajes que el director del filme, David F. Sandberg, rodó de forma casera hace unos años. Sandberg era todo un videoaficionado a hacer breves cortos de terror junto a su esposa, Lotta Losten, la cual los protagonizaba, para luego subirlos a la red. En concreto, se basa en el corto Lights Out, de unos dos minutos y medio aproximadamente de duración, y que consiguió más de diez millones de visita en Youtube. Este éxito virtual despertó el interés del director deExpediente Warren, James Wan, que quería convertir esta pequeña pieza en algo grande. Y así fue. Con la ayuda de la productora New Line Cinema, Sandberg fue contratado para dirigir esta cinta sobre el siniestro ser que aparece en la oscuridad para perturbar a la familia de Sophie (Maria Bello), con la que guarda una relación misteriosa. La historia, que ha sido reescrita por Eric Heisserer (Destino Final 5), sigue siendo simple, a pesar de los dramas familiares, los momentos cómicos y los sustos de poca monta que adornan al filme para conseguir una escasa duración de 81 minutos. Sin embargo, el hecho de que la película sea corta ayuda a que sea más amena y entretenida. Pero no aterradora.

Quizás lo más sorprendente de esta cinta de terror es que el monstruo de Nunca apagues la luz, llamado Diana, no está hecho a base de efectos especiales sino interpretado por la especialista Alicia Vela-Bailey (doble de Gal Galdot, la próxima Mujer Maravilla), que se vale de mucho maquillaje y un buen manejo de la expresión corporal para meterse en la piel de su personaje. En el reparto, también destacan Teresa Palmer (Rebecca) como absoluta protagonista del filme junto al pequeño Gabriel Bateman (Martin), dos hermanos que tendrán que ingeniárselas para salvar a su sufrida madre (Maria Bello) de las garras de Diana.

Nunca apagues la luz es una película de terror barato que utiliza una magnífica banda sonora y buena iluminación para crear un aceptable clima de tensión.

Nota: 6/10.

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¡Vendetta!

Blanca Portillo vuelve a la gran pantalla pero por la puerta pequeña. Secuestro, la película que protagoniza, deja patente que el cine español no puede copiar al americano porque el resultado puede ser desastroso. Este filme, dirigido por la productora Mar Targarona, se trata de un thriller policiaco que cuenta la desesperación de Patricia (Blanca Portillo), una abogada que ve como su hijo Víctor (Marc Domenech) desaparece y vuelve en cuestión de horas. Temerosa por la seguridad de su niño tras la puesta en libertad del principal sospechoso, se tomará la justicia por su mano. Esta tópica trama está escrita por Oriol Paulo, guionista de las aclamadas cintas Los ojos de Julia o El cuerpo, la cual también dirigió. Pero conSecuestro, Paulo parece haber olvidado los ingredientes del cine de suspense que tanto paladea, y crea un nuevo género: el cine de confusión. El guion está plagado de tantos giros turbulentos que provoca en el espectador un desorden argumental que únicamente será capaz de vislumbrar con su final. Lo único destacable de este libreto tan caótico es que se tocan temas como la desigualdad social entre pobres y ricos, los perjuicios, la corrupción política o el acoso escolar. Sin embargo, esto no ayuda a que la película sea gresca y pesada.

Es cierto que para ser una producción española, el diseño de producción es bastante potente. Los giros de cámara al más puro estilo estadounidense, la banda sonora inquietante y la iluminación penetrante no faltan para crear el clima de tensión que la película requiere, pero su historia no funciona. Por tanto, da igual la maquinaria empleada porque al final el producto será mediocre.

En general, el reparto funciona. Blanca Portillo, que no volvía al cine desde La chispa de la vida (Álex de la Iglesia, 2011), interpreta a la madre sufrida que hará de todo por salvaguardar la vida de su hijo. Un papel al que estamos poco acostumbrado a verla y que parece estar más en la línea de Belén Rueda, pero Portillo lo defiende perfectamente. Antonio Dechent y Vicente Romero se meten en la piel de los tozudos detectives Requena y Carreño. El papel de Romero recuerda mucho por no decir el mismo al interpretado en la serie Bajo Sospecha. Por su parte, la actriz de La que se avecina, Macarena Gómez, pone toda la carne en el asador para ser la trágica Raquel. Sin embargo, el que más demuestra la situación de desgracia es su marido en la ficción Andrés Herrera. También, aparece José Coronado aunque su interpretación es fría y poca preparada. Al contario que la del pequeño Marc Domenech, que derrocha ternura y melancolía en cada escena que aparece.

Secuestro es más propia de la televisión que de la gran pantalla. Perfectamente podría pasar por un telefilme de una tarde de domingo. Le falta más agarre en la dirección y un poco más de credibilidad en el guion.

Nota: 4/10

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Los malos no son tan malos

La masiva campaña promocional que Warner Bros preparó para Escuadrón Suicida(Suicide Squad, en inglés) presagiaba que la película sería un boom en el género superhéroes. Contaba con todos los ingredientes para ser un éxito. Reparto, acción y mucho gore. En taquilla funciona (170 millones de dólares recaudado en una semana), pero en opinión el fracaso hunde la nueva aventura de DC Comics. Y es que la cinta no es que sea mala sino pésima. Mientras la estás viendo te puedes dar cuenta que el principal error de Escuadrón Suicida puede estar en el guion ¿por qué? En un primer vistazo, la historia parece que convence. La líder de la agencia secreta A.R.G.U.S., Amanda Waller (Viola Davis), recluta a los supervillanos más peligrosos del mundo para que trabajen para ellos y así acabar con la amenaza maligna que está atacando la tierra. Sin embargo, los minutos posteriores del comienzo de la película dejan patente que el guion es confuso y sin salida, con un desarrollo demasiado rápido de la trama. El encargado de ocasionar este desorden mental es David Ayer (Corazones de acero), que dirige y escribe este aburrido largometraje para satisfacer las fantasías de un público infantil.

La clave de la película radica en los personajes. Y no todos adquieren la misma importancia, siendo esto otra de las flaquezas del filme. Deadshot/Will Smith y Harley Quinn/Margot Robbie, las caras conocidas de Hollywood, lideran en protagonismo. Es cierto que la novia del Joker es lo mejor de la cinta. Aunque el personaje se aleja de lo narrado en los comics, el derroche de sensualidad y feminismo además del humor negro que la Harley Quinn de Robbie muestra, enamora. No se puede decir lo mismo de Deadshot (Will Smith), un asesino a sueldo experto en armas demasiado ñoño. Últimamente Smith solo acumula fracasos en la gran pantalla. El resto de villanos, Diablo, Boomerang y La Roca, apenas se profundizan en ellos, limitándose solo su aparición a formar parte del grupo organizado por Amanda Waller (Viola Davis). La actriz  de Cómo defender a un asesino si encarna a la perfección a su controlador personaje. Por otro lado, la modelo Cara Delevingne se mete en la piel de la mala malísima de la película, Encantadora, aunque lo que es verdaderamente malo es su interpretación, poniendo cara de asco a todo. Y el Joker de Jared Leto será recordado como el peor de la historia. Demasiado maquillaje, vestimenta estrafalaria y estupidez para dicho papel. El Joker de Heath Ledger en El caballero oscuro siempre será el número uno.

Escuadrón Suicida peca de tópicos del cine de superhéroes para conseguir su único fin, el entretenimiento. Sin embargo, lo que al final se obtiene es un producto aburrido y sin ritmo.

Nota: 3/10

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Una persecución a contrarreloj

Jason Bourne vuelve para no dejar indiferente a nadie. La franquicia del asesino amnésico estrena en todo el mundo su cuarto largometraje pasando por alto el spin-off, El legado de Bourne con Jeremmy Renner como protagonista, que se hizo hace unos años sin el binomio Greengass-Damon. Esta nueva película, titulada Jason Bourne a secas, intenta resolver las incógnitas del agente Bourne (Matt Damon) que resurge desde un lugar oscuro para buscar venganza.

La saga Bourne (El mito de Bourne, El ultimátum de Bourne…), basadas en las novelas de Robert Ludlum, marcaron un antes y un después en el cine de acción gracias a los agitados giros de cámaras, planos cortos o las persecuciones de coches al más puro estilo de A todo gas que ponen al espectador en frenesí. El culpable, el director Paul Greengrass, que vuelve con esta nueva entrega para demostrar que rodar escenas de acción es lo suyo.

Para Universal Pictures, la productora, estaba claro que el regreso de Bourne se produciría con Matt Damon en cabeza de cartel. Pero su vuelta estaba bajo condiciones. Damon exigía que Greengass estuviera en el mando de la dirección. Y así fue. La unión Damon-Greengass se conformó una vez más para que ese feeling existente traiga éxito en la taquilla. Sin embargo, el actor de Marte vuelve al combate pero sin intercambiar muchas palabras, ya que solo tiene 25 líneas de diálogo en toda la película. Al contrario que la oscarizada Alicia Vikander que apunta maneras y se mete en la piel de Heather Lee, una joven agente de actitud fría, en la que quizás pronto veremos un spin-off sobre su personaje. El gran Tommy Lee Jones también participa en la cinta para dar vida a un director de la CIA encargado de dirigir la persecución de Bourne. Su papel recuerda mucho a los ya interpretados en No es país para viejos o La presa. Y, por último, ser el “malo” de la película recae esta vez en el actor francés Vincent Cassel, que protagoniza las escenas de acción más impactantes junto a Damon, en ciudades como Las Vegas, Berlín, Washington o Londres.

Jason Bourne es un film sólido que recupera la esencia de sus predecesoras, el cine de movimiento, para no salir de un esquema que pueda defraudar al espectador. Le falta realismo y algo más de amor, pero para eso ya tenemos las películas de James Bond.

Nota: 7,5/10.

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La magia vuelve al cine

Era evidente que tras el éxito en taquilla de la primera parte, con una recaudación de más de 350 millones de dólares en todo el mundo, Lionsgate, productora de la película, preparara una secuela. Esta vez con Jon M. Chu (Street Dance) en la dirección y de nuevo con Ed Solomon para escribir el guion. En esta nueva entrega, los Cuatro Jinetes regresan para ofrecer sus mejores trucos pero bajo el engaño de Walter (Daniel Radcliffe), un magnate tecnológico que se aprovechará de los ilusionistas para lograr un chip que contiene información privada de todos los internautas del planeta.

En el reparto, continúan Jesse Eisenberg, Mark Ruffalo, Dave Franco, Morgan Freeman y Woody Harrelson. En sustitución de Isla Fisher, se incorpora Lizzy Caplan que interpreta a Lula, una maga experta en las simulaciones de muerte que se encargará de poner el toque alocado a la película. Como curiosidad, Caplan no es para nada una desconocida en la pantalla, la actriz es protagonista de la serie Master of Sex, que se lleva emitiendo desde 2013 hasta la actualidad en la cadena Showtime (en España, en canal + Series). Y como villano, se incorpora Daniel Radcliffe, el famoso Harry Potter se meterá en la piel del hijo de Michal Caine, el millonario al que le robaron mucho dinero en la precuela y que busca venganza en esta nueva aventura. Además, como novedad Woody Harrelson interpreta dos papeles en el film, uno su habitual personaje y otro como idiota hermano gemelo del primero, el cual estará en compinche con Radcliffe.

Sin duda, la imaginación está presente siempre en la cinta ya que tanto para comprender los ingeniosos trucos de magia que desarrollan los jinetes como para su final, el cual deja con una incógnita incompresible, es muy importante tener presente este rasgo para así analizar cada secuencia con la exactitud que requiere este tipo de películas.

Ahora me ves 2 no innova en cuanto a trucos aunque consigue mantener la acción y la expectación de la primera parte. Lo mejor, es la incorporación de Lizzy Caplan y Daniel Radcliffe. Y lo peor, que solo se quede en una película de magia más, entretenida para el verano.

Nota: 6/10.

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¡Larga vida a Tarzán!

El rey de la jungla regresa a la selva exótica que más fauna recibe, el cine. El famoso relato de Edgar Rice Burroughs vuelve a ser adaptado en la gran pantalla aunque con un enfoque distinto al habitual. Esta nueva historia, La leyenda de Tarzán, se sitúa años después de lo que sabemos sobre este mítico personaje. El hombre mono (Alexander Skarsgård) ahora es John Clayton III, Lord de Greystoke, un adinerado aristócrata que vive felizmente casado en Inglaterra con su mujer Jane Porter (Margot Robbie). Pero, un encargo por parte del Parlamento le hará volver de nuevo al Congo que una vez habitó. Aunque en realidad esta vuelta se trata de un plan ideado por el capitán belga (Christoph Waltz) para hacerse con los diamantes de la zona. David Yates, director de las cuatros últimas películas de Harry Potter, se pone al frente de esta nueva versión del rey primate para intentar atraer de nuevo a ese público masivo que congregó con el mago más famoso del mundo. Sin embargo, a pesar de que Yates maneja muy bien el género de la acción, con Tarzán le hace falta saltar muchas lianas para alcanzar el éxito. El guion tampoco convence mucho. El giro de tuerca que se ha querido hacer con el relato, no destaca lo suficiente para diferenciarse del resto.

La cinta está conformada por un reparto de lujo encabezado por Alexander Skarsgård, hijo del actor sueco Stellan Skarsgård  y conocido por su aparición en la serie True Blood, que es el encargado de meterse en la piel del Tarzán del siglo XXI. Él cual se ve apagado, y sin ganas de luchar. Margot Robbie cambia Wall Street por la jungla para ser la nueva Jane de esta era. Aunque a la actriz australiana le viene demasiado grande este papel, Bo Derek o Maureen O´Sullivan sí estuvieron a la altura, mostrando la sensualidad que requiere este personaje. Samuel L. Jackson representa a George Washington Williams, unos de los pioneros en escribir sobre los ciudadanos negros en Estados Unidos. El actor de Pulp Fiction se ocupa de poner el punto cómico en el film. Y por último, Christoph Waltz es el principal enemigo a batir de Tarzán. Waltz acostumbrado de ser siempre el malo de la película como en Malditos Bastardos o Spectre, interpreta a la perfección al capitán Rom.

La leyenda de Tarzán es una versión distinta a las demás que le hace falta pretensión, es decir, llegar a algún fin y no solo limitarse a contar una historia. A pesar de esto, la película consigue entretener.

Nota: 6/10.

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