‘Madres paralelas’: Nuevas generaciones mirando al pasado

Se han rodado muchas películas sobre el franquismo, pero muy pocas sobre la memoria histórica. Una lucha silenciada en la que no solo vale olvidar y perdonar para avanzar, porque el silencio no deja sanar las heridas del pasado.

Pedro Almodóvar traza en su última película, #MadresParalelas, una realidad. La de una España que pide no olvidar, sino recordar que hay hijos, nietos, biznietos… que necesitan recuperar los restos de sus familiares, olvidados en fosas comunes que no se quieren abrir. Almodóvar nos habla de una parte de España que necesita justicia para progresar al futuro. De una nueva generación que debe mirar al pasado para avanzar.

Sin duda, es la película más emotiva y reflexiva de Almodóvar. Cada plano y escena del metraje está concebida para que el guion se desarrolle en su plenitud. En ‘Madres paralelas’ no solo hay mirada al pasado, sino también al presente y al futuro. Y entre este camino, la película se centra en dos mujeres, dos madres solteras totalmente paralelas. Por un lado, tenemos a Janis, interpretada por una Penélope Cruz desgarrada en su papel. Juega a ser la madre madura, la amante responsable o la novia perfecta, pero hay una cierta siempre intranquilidad en sí misma, que Cruz lo manifiesta con un increíble juego de miradas. De ahí, su brillante actuación, una de las más auténticas de su carrera. Y por otro lado, está Ana, una madre joven, inocente, insegura, imperfecta, interpretada brillantemente por Milena Smit. Y a través de las vidas cruzadas de estas dos madres paralelas, Almodóvar, manteniendo su espíritu transgresor, nos hace ver y entender la historia de nuestro país.

‘Madres Paralelas’ es un melodrama en mayúsculas, en la que Almodóvar saca a relucir su marca personal (Madrid, la presencia del rojo, simetrías, mujeres de pueblo, la magistral banda sonora de Alberto Iglesias…) para hacer lo que mejor sabe hacer: encontrar una equilibrada relación entre ficción y realidad.

Nota: 9/10.

Twitter al borde de un ataque de nervios

PEDROALMODOVARCHAVELA

Ayer Twitter se echaba encima de Pedro Almodóvar por publicar un artículo de opinión en eldiario.es de cómo estaba llevando el confinamiento. Las apreciaciones negativas a su publicación partían que mejor se tenía que poner a criticar al Gobierno de su «amigo” Pedro Sánchez. ¿Realmente queremos echar más leña al fuego? Para qué queremos escuchar más comentarios negativos. Ya tenemos a algunos de los tertulianos de Ana Rosa, Susana Griso o la misma oposición para decir que mal lo está haciendo el Gobierno de Sánchez durante esta crisis sanitaria. No es el momento de decir lo que está bien o lo que está mal. Pensemos primero en salud, luego ajustaremos cuentas. Volved a releer su artículo y apreciad el homenaje que rinde hacia Lucía Bosé, Chavela Vargas o las películas que están marcando su cuarentena. Un homenaje a la cultura, el bien que no está ayudando a resistir en tiempos de confinamiento.

‘Dolor y Gloria’: Memorias de un director manchego

Antonio Banderas y Julieta Serrano en una de las escenas de ‘Dolor y Gloria’

Almodóvar quería encontrarse consigo mismo en una película suya y lo hace en ‘Dolor y gloria’. Y qué mejor que poner su confianza en su chico favorito, Antonio Banderas, que se mete en la piel de Salvador Mallo, un director de cine retirado que recupera episodios de su pasado para escribir una nueva historia.

Estamos ante un cine de Almodóvar más maduro, que ya vimos con su anterior película ‘Julieta’, y que ahora vuelve a repetir pero de manera más personal. ‘Dolor y gloria’ es un reflejo, algo distorsionado y maquillado, de la propia vida del director manchego. En el film, tenemos episodios ya conocidos de su vida, como enemistades (como la que tuvo con Carmen Maura), el amor eterno que le rinde a su madre y al entorno en el que se crío, la relación con su asistente personal (Lola García) o las adicciones, un tema siempre presente en su filmografía. Pero sin duda lo que también nos trae de vuelta son sus particulares ‘chicos Almodóvar’ con un Antonio Banderas, en unos de sus mejores papeles, perfecto hasta los gestos. Julieta Serrano, que nos regala unas de las escenas más tiernas y sentimental de la película (Serrano, no tiene Goya qué mejor ocasión para dárselo). Penélope Cruz y Cecilia Roth, en papeles menores. Y la confianza en nuevos actores como Asier Etxeandia, que está brillante, risueño y claro candidato al Goya, Nora Navas o Leonardo Sbaraglia, siempre perfectos.

Almodóvar vuelve con una obra íntima y redonda pero alejado de la esencia de autor que lo define ¿estamos ante un Almodóvar más maduro y menos perverso? ‘Dolor y gloria’ se ha estrenado en cines españoles el 22 marzo y suena con fuerza para formar parte de la sección oficial del próximo Festival de Cannes.

Nota: 7,5/10.